El caso de Omar Raddad

Estaba revisando documentos antiguos porque me encanta guardar diferentes tipos de escrituras, y me he topado con mi TFM sobre Perfilación Criminal. Basé mi trabajo en el Grafoanálisis como técnica de Perfilación, en la que explicaba las muchas cualidades de utilizar este método a la hora de analizar un mensaje manuscrito encontrado en una escena del crimen.

De entre todos los casos reales que expuse, siempre me ha llamado la atención el de Omar Raddad, ya que fue conocido por lo controvertido de la historia. Este caso tiene como protagonista la escritura de la propia víctima y no del sospechoso de asesinato, por lo que es un tanto atípico.

omar puerta.jpg

Omar fue cusado de asesinar a puñaladas a la señora de la casa en la que trabajaba de jardinero, Ghislaine Marchal, tras encontrar en la escena del crimen una pintada en la pared escrita con sangre que decía: “Omar m’a tuer”, es decir, que Omar la había matado.

Al corroborar que faltaba dinero, que el jardinero, había pedido un adelanto que la dueña de la casa negó, y tras comparar la escritura de la víctima con las letras mayúsculas de unos crucigramas encontrados en la casa, se decidió inmediatamente que la pintada pertenecía a la señora Marchal, por lo que Omar Raddad fue condenado a 18 años de prisión.

Años después, con los adelantos científicos, una prueba de ADN determinó que la sangre de la puerta pertenecía a la víctima, pero se encontraron trazas de ADN pertenecientes a otras dos personas, y ninguna de ellas era de Omar. En el juicio hubo dos dictámenes grafológicos opuestos, uno atribuía la grafía a la señora Marchal, y otro aducía que la letra de los crucigramas no se podían comparar con la de la pared puesto que el soporte (uno vertical y otro horizontal), el material (pared y hoja), y la postura del sujeto escribiente eran diferentes, invalidando cualquier comparativa.

También se señaló que era imposible que una persona agonizante y prácticamente desangrada fuera capaz de escribir dicha frase en esas circunstancias, abriendo así el tema de la posible teoría incriminatoria.

El jardinero, Omar Raddad fue puesto en libertad por buen comportamiento y por las dudas que había alrededor del caso, siendo perdonado por el Presidente de la República.


Este caso es un claro ejemplo de lo mucho que ha avanzado la Grafología en los últimos tiempos, de lo importante que es el buen uso de las nuevas tecnologías que nos facilitan el trabajo y que un dictamen grafológico debe estar centrado en todos los aspectos que rodean a la escritura, ya que no es lo mismo escribir de pie que sentado, en un folio que en una pared, con un útil de escritura adecuado que con el dedo.

Una de las principales críticas de los detractores hacia la Grafología consiste en declarar su invalidez por falta de evidencias empíricas o no estar estandarizada. Lo que éstos puede que no sepan, es que ha sido estudiada profundamente, analizada al detalle y validada por numerosas investigaciones, demostrando que tiene las limitaciones propias de cualquier otra ciencia. Así como puede darse el caso de que falle el médico en su diagnóstico, de la misma manera puede ocurrirle al grafólogo en su análisis, lo cual no lo hace menos cierto o creíble.

 

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